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viernes, 22 de noviembre de 2013

Por qué no se pudren las hamburguesas de McDonalds

CIENCIA/Nutrición
¿PORQUÉ NO SE PUDREN LAS HAMBURGUESAS DE McDONALD´s?
The Daily Mail



Debido a la ola de recientes informes sobre la comida vendida por McDonald’s, entre algunos consumidores ha surgido la siguiente pregunta: ¿Es verdad que no se pudre, y en ese caso, por qué no se pudre?

El experimento más famoso fue llevado a cabo por Len Foley, quien coleccionó hamburguesas de McDonald’s con queso y Big Macs durante más de 19 años. Le sirvieron, primero, para crear un video exitoso: 'La hamburguesa biónica'; segundo, para entender que esta comida chatarra no cambia su aspecto físico en años. "¡Se ven exactamente iguales que el día que las compré!", dice Foley.

La consultora en nutrición Karen Hanrahan ha descubierto que las hamburguesas de McDonald’s, conservadas en un ambiente cotidiano, es decir, en casa durante 12 años, no se pudren, pero sí se secan un poco y empiezan a tener "olor muy extraño".

Las fases de la vida de las hamburguesas han sido grabadas por la fotógrafa neoyorkina Sally Davies, quien se decantó por la Cajita Feliz. Su obra artística, realizada durante 145 días, demuestra que al moho no le gusta vivir en los productos de la cadena internacional. Seis meses después del inicio del experimento, las hamburguesas parecían tan frescas como el primer día en que fueron adquiridas. Solamente parecían un poco sintéticas al tacto y obtuvieron un brillo acrílico. "El único cambio que veo es que se han vuelto duras como una roca", cuenta Davies, citada por 'The Daily Mail'.

¿Pero por qué los productos de McDonald’s no se comportan como los de otras cadenas de comida rápida? Según Foley, la culpa la tienen los pesticidas descubiertos por los expertos de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. Entre ellos figuran cloroformo, xyleno, sterene, riboflavina, sodio estearoil lactilato, clorotolueno e incluso el insecticida DDT, producido por la corporación Monsanto.


Demostrado: Hamburguesas de McDonald's no son aptas para el consumo humano

La carne que la cadena de comida rápida McDonald’s incluye en sus hamburguesas no es apta para el consumo humano, debido a que es "lavada" con sustancias tóxicas, así lo demostró un chef activista británico.  Jamie Oliver mostró en su programa de televisión en la BBC cómo McDonald's 'lava' las partes de la res que no son aptas para el consumo con un agente antimicrobiano, el hidróxido de amonio, para poder usarlas como materia prima en la preparación de las hamburguesas.



"Estamos hablando de carnes que hubieran sido vendidas como alimento para perros y después de este proceso se les sirve a seres humanos. Aparte de la calidad de la carne, el hidróxido de amonio es dañino para la salud", dijo Oliver.

Luego de que se haya revelado este 'lavado de carne', la cadena McDonald's decidió modificar su receta, aunque voceros de la compañía negaron que haya sido en respuesta a la iniciativa del chef.

"¿Qué ser humano en su sano juicio pondría un trozo de carne remojada en hidróxido de amonio en la boca de un niño?", se preguntó Oliver.

Pero si ya compró una hamburguesa de McDonald’s y esta información le desorientó, no se preocupe, puede guardarla para comérsela después, incluso años más tarde si quiere. En abril pasado salió a la luz la historia de un ciudadano estadounidense que ha conservado una hamburguesa McDonalds en perfecto estado: sin hongos, moho ni olor durante 14 años.  ¿Porqué  duran tanto? algo raro tienen...

Algunos datos nutricionales que le podrían ayudar a determinar si lo que come en los restaurantes de comida rápida es saludable o no para Ud. o su familia:




¿Qué es el Hidróxido de Amonio?

El hidróxido de amonio (o Amoníaco acuoso) es una solución química líquida e incolora que se forma cuando el amoníaco se disuelve en agua.

¿Donde se encuentra?

El hidróxido de amonio se encuentra en muchos productos y limpiadores industriales como removedores de revestimientos de pisos, limpiadores de ladrillos y cementos.

El hidróxido de amonio también puede liberar gas amoníaco al aire.

El amoníaco solo (no el hidróxido de amonio) se puede encontrar en muchos productos domésticos como detergentes, removedores de manchas, blanqueadores y tintes. Los síntomas y el tratamiento para la exposición al amoníaco son similares a los del hidróxido de amonio.

Síntomas por intoxicación con Hidróxido de Amonio:

* Vías respiratorias y pulmones:
Dificultad respiratoria (por la inhalación), tos, inflamación en la garganta (que también puede causar dificultad respiratoria), sibilancias.

* Ojos, oídos, nariz y garganta:
Fuerte dolor en la garganta, fuerte dolor o ardor en la nariz, los ojos, los oídos, los labios o la lengua, pérdida de la visión.

* Esófago, intestinos y estómago:
Sangre en las heces, quemaduras en el esófago y el estómago, dolor abdominal fuerte, vómitos, posiblemente con sangre.

* Cardiovasculares:
Desmayo, presión arterial baja que se desarrolla rápidamente, cambio severo en el pH (demasiado o poco ácido en la sangre, lo cual lleva a daño en todos los órganos del cuerpo).

* Piel:
Quemaduras, necrosis (orificios) en la piel o tejidos subyacentes, irritación.


viernes, 5 de agosto de 2011

ADICTO A LAS PAPAS FRITAS

ADICTO A LAS PAPAS FRITAS

Aunque este espacio no trata temas nutricionales, me pareció importante incluirles esta información que podría ser muy beneficiosa para su salud.

La comida rica en grasa genera la producción de endocannabinoides, químicos que otorgan veloces recompensas que a su vez generan reacciones voraces en nuestro apetito; según una explicación científica.

En casi todas partes del mundo las compañías que venden patatas (o papas) fritas han usado el retador eslogan de que no podrás comer sólo una. Tal vez esto se deba a que estas compañías saben que sus productos tienen grasas que detonan la producción de químicos similares a los de la marihuana y que hacen que nos sintamos, efímeramente, bien.

Un nuevo estudio publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) encontró que unos químicos llamados endocannabinoides generan una sensación que hace que nos avoracemos sobre comida que contiene grasas como las papas francesas o las patatas fritas.

Los endocannabinoides fueron descubiertos hace algunos años investigando los efectos de la marihuana; científicos observaron que, bajo un cierto estímulo, el cuerpo humano puede producir sus propios cannabinoides, móleculas que desatan reacciones en el sistema nervioso que reducen el dolor y la ansiedad.

En un futuro podrían crearse fármacos que bloquearan los receptores de endocannabinoides en el aparato digestivo. De esta forma se podría detener el mecanismo que nos hace desear más grasas sin necesidad de intervenir en el sistema nervioso, donde actuar sobre los receptores de los neurotransmisores tendría mayores efectos secundarios, incluidos algunos como la ansiedad y la depresión.

Otros estudios muestran que se puede obtener la misma respuesta en el sistema endocannabinoide a través de una vigorosa sesión de 50 minutos de ejercicio cardiovascular. Así que a comer o a correr para colocarnos en un seudohigh de ganja.

Faltaría averiguar si ocurre una especie de sinergía química al comer alimentos altos en grasas después de fumar marihuana, en el llamado munchies: tal vez en la medida en que se reduce el efecto del cannabis estos alimentos sirven como sustituto, aunque pobre, del high que se diluye.

¿Pueden producir Cáncer las papas fritas?

El aumento de la “acrilamida”, una sustancia de efecto tóxico, vuelve a poner en la mira a este particular snack y a una de las guarniciones más famosas del planeta.

En California, Estados Unidos, una medida aprobada por los votantes en 1986 exige a los comerciantes a informar a sus clientes antes de exponerlos a sustancias que pudieran resultar nocivas. Por eso, en los Estados Unidos, las papas fritas podrían llegar a servirse con una advertencia que hacer referencia a su peligrosidad, ya que éstas contienen una sustancia que, consumida en exceso, podría resultar cancerígena y afectar al sistema nervioso del organismo.

Se trata de la acrilamida, que se genera en las papas y otros alimentos que poseen almidón (como el pan) al momento de ser freídos, horneados o tostados a altas temperaturas.

Aunque el efecto cancerígeno de su exceso sólo pudo ser probado en roedores, los estudios revelaron que daña el material genético de las células e induce la formación de tumores. A partir de esto, quizás el alerta deba figurar en los envases como una advertencia al consumidor.