viernes, 20 de enero de 2012

LA MUERTE DE KODAK
Por Wally Santos


En 1879 en Londres George Eastman logró la patente de su placa fotográfica, un año después la obtuvo en Estados Unidos. En 1881 fundó a la empresa Eastman Kodak Company, la palabra Kodak la seleccionó por que sonaba bien e igual en todos los idiomas y es de fácil pronunciación. Desde el nombre, Eastman comenzó la lección de mercadeo moderno. Alquiló un piso de este edificio en la ciudad de Rochester, donde fabricaba sus placas fotográficas. En 1888 se inventó el rollo de 100 fotografías con papel negro por detrás y su cámara Kodak Vista. Este inventó permitía incluso cambiar el rollo bajo luz solar ya que solamente se exponía el principio y el final del rollo. Los fotógrafos dueños de esas cámaras debían enviar o llevar la cámara al completar las 100 fotografías hasta la fábrica en Rochester, donde le revelaban o desarrollaban las 100 fotografías y se las imprimían en papel y le recargaban otro rollo de 100 fotografías en la cámara. El lema para vender era: “Usted oprime el botón, Kodak hace el resto”. Eastman no solamente se inventó el rollo fotográfico, la cámara que lo manejara, sino que se inventó el negocio que IBM redescubrió 120 años después: el servicio. Desde ese momento se dedicó a inventar una cámara de bajo precio al alcance de muchos usuarios en su mente estaba el gran modelo de mercadeo moderno: producción y consumo masivo.




La Kodak, inventada por George Eastman (1854-1932), es tal vez la cámara comercial más importante que se haya producido. Su característica más importante no era la cámara en sí, sino el nuevo sistema fotográfico que la mantenía.




Después de la exposición del rollo, la cámara se enviaba por correo a la fábrica, donde se revelaba el rollo y se imprimían las fotografías. A vuelta de correo, el dueño recibía los negativos, las fotos y un rollo nuevo.




En 1897 Kodak introdujo su cámara plegadiza, la primera de la que se convertiría en una gama muy popular de cámaras plegadizas. Más de 300.000 Autographics N° 3A  fueron producidas por Kodak entre 1914 y 1934. La Kodak Autographic Junior incluía una aguja con la que el usuario podía "escribir" en el papel de la película.




En 1900, George Eastman comercializó la original Brownie como una cámara barata para el mercado masivo, a un precio de US$1. La Brownie hizo la fotografía accesible a las masas. Virginia Schau, una fotógrafa aficionada que usaba una Kodak Brownie, ganó el premio Pulitzer en 1954 por esta foto.




La cámara Brownie pasó a convertirse en un éxito de ventas en Estados Unidos. En 1935, Kodak también introdujo Kodachrome, la primera película en color de 35 milímetros.


Los márgenes de ganancia más grandes de la compañía procedían de la venta de los rollos, substancias químicas y papel fotográfico.




En 1975, el ingeniero de Kodak, Steven Sasson, pasó 10 meses casi ininterrumpidos en un laboratorio de investigación, donde creó la primera cámara digital, iniciándose así, la era de la fotografía digital.




Sin embargo, a pesar de ser uno de los inventores originales de la fotografía digital, la firma de 133 años ha batallado por mantenerse a la par con sus competidores, que se adaptaron más rápidamente a la era digital, y se ha declarado en bancarrota.




En 1950 Kodak introdujo el modelo Brownie Hawkeye, su primer modelo de consumo con flash de bulbo incorporado a un precio de 7 dólares. Cada fotografía con flash consumía un bulbo. 


Los rollos de película venían en una cubierta de lata y una pequeña punta del rollo por fuera para ser colocado en la cámara. Al terminar de tomar las fotografías, se debía devolver o rebobinar la película en la lata, que se enviaba a revelar.




En 1964, con motivo de la Feria Mundial en Nueva York, Kodak introdujo el modelo Instamatic de bolsillo 100 a un precio de 16 dólares. Era totalmente “automática”, lo cual en realidad significaba que no tenía ningún tipo de ajuste. Fue pionera en esta característica. Su velocidad constante era de 1/40 de segundo. Al frente a la derecha contenía un pequeño botón que liberaba hacia arriba el flash que consistía en un conector para un cubo que contenía cuatro bulbos. A medida que se consumía un bulbo, el cubo giraba para dejar un bulbo nuevo al frente. La otra innovación que introdujo esta cámara “automática” era que el rollo venía incorporado en un cartucho de plástico, de manera que se podía retirar y colocar bajo la luz sin dañar las fotografías tomadas. Se colocaba el cartucho, se cerraba la cámara y se avanzaba el rollo hasta donde permitía el cartucho, se tomaba la fotografía y no permitía capturar otra fotografía sobre la anterior o tener doble exposición. El sistema era anti usuarios descuidados por no llamarlos brutos. Al tomar la última fotografía se avanzaba el rollo hasta el tope final y listo se podía retirar el cartucho bajo el Sol. Por supuesto este sistema reforzaba el negocio del servicio de Kodak. Todas estas cámaras usaban el sistema del rollo de película negativa pancromática –sensibles a todos los colores- que una vez revelada se proyectaba en una ampliadora en un cuarto oscuro o laboratorio de fotografía que se iluminaba con luz roja que no afectaba la emulsión del papel ortocromático. El papel se procesaba en un líquido ácido y luego en un fijador para garantizar la duración de la fotografía. 

Para el Recuerdo


Kodak, al informar que la gran fábrica se acogió al capítulo 11 de la ley de quiebra en Estados Unidos, se experimenta una mezcla de recuerdos, nostalgia, tristeza y admiración por un banquero de la ciudad de Rochester al Norte del estado de Nueva York -George Eastman-  que abandonó su trabajo para fundar su empresa Eastman Kodak Company en 1881. Compañía que nació como un gran ejemplo y anticipo del mercadeo moderno: producción en masa, mucha inversión en investigación y desarrollo, empuje, dedicación, foco en las necesidades de los clientes y usuarios, mucha publicidad, y un excelente trato a sus empleados. Y que hoy en los principios del 2012, no sabemos si pueda cumplir sus 131 años o para esa fecha se encuentre ya disuelta. Irónicamente Kodak no mantuvo en los últimos años las premisas de su fundador.








Al anunciar la declaración de bancarrota, el presidente y director ejecutivo de Kodak, Antonio Pérez -nacido en España- dijo: "la junta directiva y todo el equipo gerencial creen unánimemente que es un paso necesario y lo correcto para el futuro de Kodak".

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