sábado, 19 de octubre de 2013

porque soñamos

CIENCIA:
¿PORQUÉ SOÑAMOS?
Wally Santos


La humanidad siempre ha estado fascinada por los suelos y, naturalmente, ha intentado asignarles un propósito o significado. Sin embargo, a la ciencia aún le cuesta trabajo explicar por qué soñamos. Incluso para la Onirología, estudio de los sueños que abarca la neurociencia, la psicología, y hasta la literatura, los sueños permanecen un misterio. 

Existen varias teorías que intentan explicar el fenómeno, a continuación, cinco de ellas:

El primero en dar un lugar concreto a los sueños fué Sigmund Freud (1856-1939) que los situó en el subconsciente donde están alojados nuestros deseos y reprimidos nuestros instintos.

En su intento por estudiar científicamente los sueños,  Freud, tras analizar los sueños de cientos de pacientes, llegó a la conclusión de que se trataban de un mecanismo para realizar los deseos. Todo sueño (incluyendo las peores pesadillas),  puede ser visto como una manera de conseguir lo que deseas, ya a sea literal o simbólicamente. De esta manera, salen a la luz los deseos enterrados en el subconsciente.


Otra teoría sugiere que soñamos para recordar. Varios estudios demuestran que las personas recuerdan mejor aquello que se les enseña si sueñan después de aprenderlo. De esta manera, los sueños nos ayudan a retener información. Esta teoría es sustentada por el trabajo de Robert Stickgold, director del Centro de Sueño y Cognición del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston, quien propone que los traumas son mayores si se sueña justo después de vivirlos.

Lo contrario es cierto para la teoría del "aprendizaje inverso", propuesta por Francis Crick (quien colaboró en el descubrimiento de la estructura del ADN) y Graeme Mitchiaon en 1983, la cual establece que soñamos para olvidar. A través de los sueños, nos deshacernos de las conexiones y asociaciones indeseadas que formulamos en nuestro cerebro durante el día. Los sueños son mecanismos de recolección de "basura" que limpian nuestra mente de pensamientos inútiles, para dar lugar a pensamiento más importantes.



¿Has escuchado el dicho "medítalo con la almohada"? Es el concepto detrás de la teoría propuesta por la investigadora Deirde Barett, la cual sugiere que los sueños son una especie de escenario en el que resolvemos los problemas de manera más efectiva que en la vida real. Esto se debe a que la mente soñadora es capaz de hacer conexiones más rápidas que la mente despierta.

“Los sueños son una conversación con uno mismo; son el diálogo de símbolos e imágenes que existe entre el subconsciente y el consciente”. David Fontana, 1978.


¿QUÉ ES UN SUEÑO?


El sueño es un estado fisiológico de autorregulación y reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración) y por una respuesta menor ante estímulos externos



El sueño unifica el espíritu con el alma del universo, o lo que es lo mismo: entras dentro de tu propio cuerpo y lo exploras. Solo cuando interpretas tus sueños correctamente es cuando descubres a tu auténtico yo.

Los símbolos son el lenguaje de los sueños. Un símbolo está asociado a un sentimiento, o a una idea, y el significado es mucho más profundo que todas las palabras juntas. Al mismo tiempo los símbolos pueden llegar a confundirnos si no les interpretamos debidamente.

Hay muchas definiciones sobre los sueños y también algunas interpretaciones. Los egipcios estaban convencidos de que todos los mensajes que recibían en sus sueños eran de los dioses. Después los griegos y sus oráculos hasta la idea, muy generalizada, de que los sueños eran una ventana al subconsciente. Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y la mayoría de ese tiempo lo pasamos soñando.



Cuando dormimos nuestra mente y nuestro cuerpo pasan por diferentes fases de sueño:

Primera fase del sueño
Nuestro cerebro entra en un estado de somnolencia que va desde la vigilia, llamada Beta, hasta el estado más relajado, llamado Alfa. En este estado puedes sentir como si estuvieras flotando, tus músculos empiezan a relajarse y el pulso y la presión sanguínea empiezan a disminuir.

Segunda fase: 
Sueño ligero. En esta estapa las ondas cerebrales empiezan a disminuir algo más hasta que alcanzan el nivel conocido como Theta. Esto causa el llamado sueño ligero puesto que todavía hay mucha actividad cerebral. En esta fase es cuando tienen lugar la mayoría de nuestros sueños.

Tercera fase:
Dura de veinte a cuarenta y cinco minutos y es cuando las ondas cerebrales disminuyen al máximo su actividad. Estás entrando en la fase de sueño profundo.

Cuarta fase (o sueño Delta)
Es conocida como el “sueño de la muerte” puesto que si te despiertas en ese momento te sientes absolutamente perdido y muy confundido. Es una fase de sueño muy lento, así como también es muy lento el ritmo respiratorio. Cuesta mucho despertarnos y esta fase dura unos veinte minutos.

Las cuatro fases de sueño se repiten de cuatro a cinco veces en toda la noche, aproximadamente cada noventa minutos.

Según la psicología, los sueños más comunes son:

-Que estamos desnudos
-La muerte
-Una persecución
-Una caída
-Volar
-Una casa
-Perderse
-Con agua
-Con dientes
-Pesadillas
-Enfermedades
-Premoniciones
-Animales


CONSOLIDACIÓN DE LA MEMORIA

La hipótesis de que el sueño participa en la consolidación de la memoria reciente ha sido investigada mediante cuatro paradigmas:

A- Efectos de la privación del sueño sobre la consolidación de recuerdos;
B- Efectos del aprendizaje sobre el sueño post-entrenamiento;
C- Efectos de la estimulación durante el sueño sobre los patrones de sueño y sobre la memoria, y
D- Re-expresión de los patrones de comportamiento específico neuronal durante el sueño post-entrenamiento.


Algunos de estos estudios confirman la idea de que el sueño está profundamente implicado en las funciones de la memoria en humanos y animales. Sin embargo, los datos disponibles aún son demasiado escasos y en ocasiones contradictorios para confirmar o rechazar inequívocamente la hipótesis de que la consolidación de memorias no-declarativa y declarativa respectivamente dependan de los procesos de sueño MOR y NMOR. Por otra parte, no se ha encontrado ninguna correlación entre la cantidad de sueño que se registra en una especie y su capacidad intelectual; si el sueño sirviera para consolidar la memoria, un gato que duerme 16 horas diarias debería tener una memoria prodigiosa, superior a la de un ser humano que sólo duerme ocho horas. También, personas que no presentan sueño MOR, por ejemplo por lesiones traumáticas en el rombencéfalo o debido al consumo de fármacos, no tienen ningún problema en consolidar sus aprendizajes

PROCESAMIENTO DE LA MEMORIA

Los científicos han demostrado de muchas maneras que el sueño está relacionado con la memoria. En un estudio realizado por Turner, Drummond, Salamat, y Brown en personas y animales durante el sueño se demostró que la memoria de trabajo se ve afectada por la falta de sueño. La memoria de trabajo es importante porque mantiene activa la información para su posterior procesamiento y apoya las funciones cognitivas de alto nivel, como la toma de decisiones, el razonamiento y la memoria episódica. El estudio permitió a 18 mujeres y 22 hombres dormir sólo 26 minutos por la noche durante un periodo de cuatro días. Al principio los sujetos fueron puestos a prueba en tests cognitivos (descansados), luego de nuevo dos veces al día durante los cuatro días de privación de sueño. En la prueba final, la media de memoria de trabajo del grupo privado de sueño se había reducido en un 38 por ciento, en comparación con el grupo de control.


LA PRIVACIÓN DEL SUEÑO AUMENTA LA EFICIENCIA DEL SUEÑO

Por eficiencia del sueño se entiende el tiempo que un sujeto pasa en sueño verdadero porque no se puede despertar durante el tiempo que se dedica a dormir. Uno de los descubrimientos más importantes de la investigación sobre la privación de sueño es que las personas que están privadas de sueño se convierten en durmientes con un sueño más eficiente. Concretamente, en su sueño hay una proporción más alta de ondas lentas (fases 3 y 4), lo que parece servir a la principal función de recuperación.



ENFERMEDADES DEL SUEÑO

Apnea durante el sueño
Trastorno en que la persona deja de respirar durante 10s o más, en forma repetitiva, mientras está dormida, Lo más frecuente es que se deba a pérdida del tono en los músculos de la faringe, lo cual permite que ocurra el colapso de las vías respiratorias.

Insomnio
Dificultad para conciliar el sueño y quedarse dormido.

Narcolepsia
Estado en que no se puede inhibir el sueño REM (o MOR, Sueño de movimientos oculares rápidos) durante los períodos de vigilia. En consecuencia, sobrevienen durante el día episodios de sueño involuntarios con duración de unos 15 minutos cada uno.

Sonambulismo (Sonámbulos)
Las personas que presentan sonambulismo (un trastorno del sueño clasificado como parasomnia), también llamado noctambulismo, desarrollan actividades motoras automáticas que pueden ser sencillas o complejas. Un individuo sonámbulo puede salir de la cama, caminar, orinar o incluso salir de su casa, mientras permanecen inconscientes y sin probabilidad de comunicación.


Es difícil despertarlos aunque, en contra de lo que se cree comúnmente, no resulta peligroso. Los sonámbulos tienen los ojos abiertos, pero no ven como cuando están despiertos y suelen creer que están en otras habitaciones de la casa o en sitios completamente diferentes. Los sonámbulos tienden a volver a la cama por iniciativa propia y a la mañana siguiente no recuerdan haberse levantado por la noche.


El sonambulismo se produce durante las fases 3 o 4 del sueño, es decir, la etapa denominada sueño lento o sueño de ondas lentas (SOL) (véase electroencefalograma o polisomnograma). Es más frecuente en niños y adolescentes. Por lo general, los episodios son aislados, aunque pueden tener un carácter recidivante en el 1 al 6 por ciento de los pacientes. Su causa es desconocida y no existe ningún tratamiento eficaz. A la persona que presenta estos síntomas se le denomina sonámbulo o sonámbula.

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