viernes, 6 de diciembre de 2013

ANTECESORES PROCREARON CON ESPECIES DESCONOCIDAS

CIENCIA:
NUESTROS ANTECESORES PROCREARON CON ESPECIES DESCONOCIDAS DE HOMÍNIDOS
Live Science





Según un reciente estudio, el homo sapiens no solo se mezcló con los neandertales y con un linaje conocido como los denisovanos, sino también con un grupo desconocido que habitó Asia.

El genoma de hace 400.000 años hallado en el yacimiento español de Atapuerca, en la región norteña de Burgos, considerado como el ADN humano más antiguo encontrado hasta la fecha, revela que los antiguos europeos estaban más estrechamente relacionados con una especie mucho anterior a nuestros antepasados inmediatos, los neandertales, que se remonta a hace 700.000 años, según la revista 'Live Science'.

"Nos hace presuponer un mundo similar al que se describe en el 'Señor de los Anillos', en donde cohabitaban varias poblaciones de homínidos", comenta Mark Thomas, genetista evolucionario del Colegio Universitario de Londres.

Los neandertales representan un grupo extinto de homínidos que vivieron entre 30.000 y 130.000 años atrás. A pesar de la mala reputación que arrastran de poco inteligentes, los neandertales fueron casi tan avanzados como los homo sapiens en cuanto a la fabricación de herramientas, aunque eran probablemente menos sociables.




Los denisovanos son una especie mucho más misteriosa. Vivieron en Siberia y, probablemente, proceden de una separación de la rama del árbol genético de la familia humana que eventualmente dio origen a los neandertales hace 300.000 años. Su nombre se debe a la cueva de Denisova en las Montañas de Altai de Siberia donde fueron encontrados sus restos.

Según los análisis genéticos, los neandertales, los denisovanos y los homo sapiens tenían encuentros sexuales entre sí e incluso llegaron a procrear.

Los genes de denisovanos (cerca del 4%) son propios de los habitantes modernos de las islas del Pacífico, el sudeste de Asia y el sur de China. Todos los humanos modernos le debemos de entre el 1 y el 4%  de nuestro genoma a los neandertales. Por razones que aún se desconocen solo han sobrevivido los homo sapiens.

Denisovanos


Los Denisovanos

Pocos fósiles permiten describir al homínido denisovano, emparentado con los neandertales y los humanos modernos. Hasta ahora los únicos restos conocidos -que pudieron pertenecer a una niña- son una falange del dedo meñique y dos molares descubiertos en la cueva Denisova en los montes Altai en el sur de Siberia. Pero una nueva secuencia genómica en alta resolución, similar a la realizada en los genomas de personas vivas, ha permitido obtener información detallada sobre estos humanos arcaicos. Los detalles se publican en la revista Science.

Según cuenta a la agencia SINC Fernando Racimo, coautor del estudio e investigador en el departamento de Genética Evolutiva del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, el nuevo análisis apunta a que los grupos de humanos modernos de Oceanía (o sus antepasados) debieron haber hibridado con grupos de humanos arcaicos cercanos genéticamente al individuo secuenciado. Los investigadores compararon el genoma denisovano con el de neandertales y el de 11 humanos modernos de todo el mundo para confirmar lo que ya suponían: las poblaciones de grupos humanos aborígenes de las islas del sureste asiático como Papua Nueva Guinea, y de Australia, comparten más variantes genéticas con Denisova que otras poblaciones humanas.


¿Neandertales entre nosotros?

Los Neandertales podrían seguir entre nosotros, al menos en nuestro ADN, según revela un nuevo estudio realizado por un equipo de antropólogos de la Universidad de Nuevo México. Un análisis genético de 1.983 sujetos procedentes de África, Asia, Europa, América y Oceanía revela que especies de homínidos extintos como Homo neanderthalensis y Homo heidelbergensis se cruzaron con nuestros antepasados al menos en dos ocasiones. Y que algunos de sus genes permanecen todavía hoy en nuestro genoma.

Aspecto del Neandertal


Las variaciones encontradas en 600 secuencias cortas del ADN conocidas como microsatélite, unos marcadores que funcionan como "huellas dactilares genéticas", apuntan a que el primer cruce importante entre nuestros ancestros y otras especies se produjo en el Mediterráneo hace 60.000 años, después de abandonar África. El segundo encuentro ocurrió en Asia oriental en torno a 45.000 años atrás.

Los hallazgos fueron presentados en la Reunión anual de la Asociación Americana de Antropólogos Físicos del 2010, celebrada en Albuquerque. La comunidad científica está pendiente ahora de que se publiquen más resultados con detalle en alguna revista científica.